La carrera entre China y Estados Unidos por los revolucionarios globos

En un futuro cercano, los turistas miran emocionados a través de ojos de buey muy por encima de la Tierra, embelesados por la vista de la oscuridad estrellada de allá arriba y por el horizonte azul curvado aquí debajo.

Pero no se trata de una nave espacial, sino de un «globo del espacio cercano«.Fue lanzado desde Mongolia, no desde Houston, en Estados Unidos. Y los turistas son chinos.

En 1958, Rusia sorprendió al mundo al lanzar al espacio al Sputnik, el primer satélite. EE.UU. se apresuró para crear la NASA a fin de competir en la carrera espacial y se convirtió en la potencia espacial más importante del mundo.

Los satélites son vitales para las comunicaciones, monitoreo del clima, navegación y otras tareas. Pero 60 años después del Sputnik, los globos de gran altitud los están desafiando.

Los globos brindan un punto de observación a 30 kilómetros, una distancia mucho menor que la de los satélites. Cuestan una fracción de su precio y, a diferencia de los satélites, pueden regresar fácilmente a la Tierra para su actualización o reparación.

En un futuro cercano, los turistas miran emocionados a través de ojos de buey muy por encima de la Tierra, embelesados por la vista de la oscuridad estrellada de allá arriba y por el horizonte azul curvado aquí debajo.

Pero no se trata de una nave espacial, sino de un «globo del espacio cercano«.Fue lanzado desde Mongolia, no desde Houston, en Estados Unidos. Y los turistas son chinos.

En 1958, Rusia sorprendió al mundo al lanzar al espacio al Sputnik, el primer satélite. EE.UU. se apresuró para crear la NASA a fin de competir en la carrera espacial y se convirtió en la potencia espacial más importante del mundo.

Los satélites son vitales para las comunicaciones, monitoreo del clima, navegación y otras tareas. Pero 60 años después del Sputnik, los globos de gran altitud los están desafiando.

Los globos brindan un punto de observación a 30 kilómetros, una distancia mucho menor que la de los satélites. Cuestan una fracción de su precio y, a diferencia de los satélites, pueden regresar fácilmente a la Tierra para su actualización o reparación.