Cuatro trucos de diseño que nos hacen adictos a los dispositivos

Son las diez de la noche. Tienes sueño y te propusiste acostarte temprano. Te pones el pijama, te lavas los dientes, te acuestas y chequeas tu celular una última vez antes de apagar la luz… horas más tarde es de madrugada y tú sigues mirando tu teléfono.

¿Te ha pasado? Pues quedarse «prendido» a un dispositivo tecnológico es una experiencia muy común. Y este comportamiento no es casual.

Hay todo un campo de investigación dedicado justamente a hacer que las personas se enganchen inconscientemente con aparatos como teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras.

Se lo conoce como diseño adictivo y fue inventado por especialistas en Experiencia del Usuario (también llamado UX).

Este diseño utiliza trucos neuropsicológicos para retener la atención de nuestras mentes.

Quizás hayas oído hablar sobre cómo recibir un «me gusta» o un corazón en algo que publicaste en una red social te da una sensación de placer y confianza, y ya sepas que esta inyección de dopamina hace que te vuelques en estos sitios.

Pero hay recursos muchísimo más sutiles y menos obvios que operan en todas estas aplicaciones y tienen un impacto importante en nuestra relación con la tecnología.

Aquí te contamos cuatro de los trucos del diseño adictivo que hacen que no puedas soltar tu dispositivo.

1. «Scrolling« infinito

Pasar horas leyendo comentarios o mirando fotos publicadas en redes sociales no sería posible sin la invención del scrolling (deslizamiento) infinito.

Básicamente, se trata de la posibilidad de seguir viendo nueva información sin límite a medida que sigues deslizando tu dedo o tu mouse por tu feed de noticias.